El protocolo TCP/IP (Transfer Control Protocol/Internet Protocol) es el protocolo utilizado para gestionar el tráfico de datos en la red. Este protocolo en realidad está formado por dos protocolos diferentes y que realizan acciones diferentes. Por un lado está el protocolo TCP, que es el encargado del control de transferencia de datos y por otro está el protocolo IP, que es el encargado de la identificación de la máquina en la red.
IPv4: La versión utilizada en la actualidad del protocolo TCP/IP es la 4, en uso desde 1.981. Esta versión es una versión de 32bits y consta de cuatro grupos binarios de 8bits cada uno (8x4=32), o lo que es lo mismo, cuatro grupos decimales, formado cada uno por tres dígitos. Esta combinación es capaz de generar aproximadamente 4.000 millones de combinaciones. Esto, que en un principio puede parecer más que suficiente, en realidad no lo es tanto. Se estima que en la actualidad se encuentran en uso aproximadamente unos 2/3 de estas combinaciones, considerando que no todas las combinaciones están disponibles para el protocolo IP público (el que utilizamos en nuestra conexión con Internet y que nos facilita nuestro ISP). Hay una serie de combinaciones reservadas para utilizarse como máscaras de subred, una serie de combinaciones que se reservan para los servidores DNS, una serie de combinaciones reservadas para comunicaciones específicas, etc. lo que hace que el número real de IP disponibles no sea tan elevado.
IPv6: El protocolo TCP/IPv6 es un protocolo de 128bits, lo que hace que el algunos cálculos sitúen el número de conexiones posibles en aproximadamente 34 trillones. Para hacernos una idea de lo que esto supone, si las posibles conexiones de IPv4 ocuparan 1 milímetro, las posibles conexiones de IPv6 ocuparían aproximadamente 240.000 veces la distancia entre el Sol y la Tierra.
La primera posible ventaja de este incremento es que no sería necesario el uso de sistemas NAT, ya que hay direcciones suficientes como para que todas las máquinas se conecten entre sí directamente, volviendo a ser una verdadera red entre extremos.
En Venezuela particularmente se ha atendido al llamado, siendo uno de los primeros países de Latinoamérica en obtener un bloque direcciones Ipv6, a pesar del uso de la plataforma antigua, y del funcionamiento medio, el solo hecho de contar con Internet, nos pone a la vanguardia, faltaría implementar simultáneamente campañas educativas y de formación a la población en general, más específicamente con la conformación de equipos multidisciplinarios especialistas en esta área, que pudieran eventualmente lidiar con la transición hacia la nueva plataforma.
IPv4: La versión utilizada en la actualidad del protocolo TCP/IP es la 4, en uso desde 1.981. Esta versión es una versión de 32bits y consta de cuatro grupos binarios de 8bits cada uno (8x4=32), o lo que es lo mismo, cuatro grupos decimales, formado cada uno por tres dígitos. Esta combinación es capaz de generar aproximadamente 4.000 millones de combinaciones. Esto, que en un principio puede parecer más que suficiente, en realidad no lo es tanto. Se estima que en la actualidad se encuentran en uso aproximadamente unos 2/3 de estas combinaciones, considerando que no todas las combinaciones están disponibles para el protocolo IP público (el que utilizamos en nuestra conexión con Internet y que nos facilita nuestro ISP). Hay una serie de combinaciones reservadas para utilizarse como máscaras de subred, una serie de combinaciones que se reservan para los servidores DNS, una serie de combinaciones reservadas para comunicaciones específicas, etc. lo que hace que el número real de IP disponibles no sea tan elevado.
IPv6: El protocolo TCP/IPv6 es un protocolo de 128bits, lo que hace que el algunos cálculos sitúen el número de conexiones posibles en aproximadamente 34 trillones. Para hacernos una idea de lo que esto supone, si las posibles conexiones de IPv4 ocuparan 1 milímetro, las posibles conexiones de IPv6 ocuparían aproximadamente 240.000 veces la distancia entre el Sol y la Tierra.
La primera posible ventaja de este incremento es que no sería necesario el uso de sistemas NAT, ya que hay direcciones suficientes como para que todas las máquinas se conecten entre sí directamente, volviendo a ser una verdadera red entre extremos.
En Venezuela particularmente se ha atendido al llamado, siendo uno de los primeros países de Latinoamérica en obtener un bloque direcciones Ipv6, a pesar del uso de la plataforma antigua, y del funcionamiento medio, el solo hecho de contar con Internet, nos pone a la vanguardia, faltaría implementar simultáneamente campañas educativas y de formación a la población en general, más específicamente con la conformación de equipos multidisciplinarios especialistas en esta área, que pudieran eventualmente lidiar con la transición hacia la nueva plataforma.
Finalmente, el protocolo de Ipv6 está en una fase de prueba y observación a nivel mundial, países más avanzados han dado conocer estudios así como estrategias que ayudarían a mitigar posibles fallas como obstáculos para su implementación final, lo cual sería un punto de referencia sin precedentes si consideramos los avances tecnológicos de estos países, por lo que Venezuela no debería embarcarse solo en este trayecto, siendo obligatorio el uso de estas experiencias como punto de partida, sin lugar a dudas.
Siguen siendo numerosas las dudas respecto a la supervivencia de ambos protocolos, faltaría saber si Venezuela está en capacidad logística, legal y de RRHH, para adaptarse a este nuevo protocolo, considerando el hecho de la brecha tecnológica que aún no se ha podido superar.
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